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Luxemburgo: una ciudad muy “española”, aunque nunca te lo hayan dicho
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Augusto González para La Crónica e Ideas para Viajar  -    Actualizado 7 julio 2018 22:43


¿Qué estuvimos haciendo los españoles durante más de un siglo en Luxemburgo? ¿Qué ha pasado para que nadie se acuerde en España de que eso ocurrió?

En realidad, es más preciso referirse a una larga etapa de dominación de estos territorios por parte de la Corona española bajo los Austrias, especialmente recalcitrantes en su modo de entender el ejercicio de la monarquía como la administración meticulosa de las propiedades familiares recibidas por herencia. Desde Carlos V de Alemania y I de España hasta Carlos II (El Hechizado, para la Historia) fueron muchos los que por aquí anduvieron, a mayor gloria de la Corona. Españoles y muchos otros, que no lo eran.

Recorriendo hoy el centro de la ciudad, una de las vías más comerciales aún guarda el nombre de Felipe II. La tienda de una marca italiana ocupa el esquinazo con la calle de Louvigny, en recuerdo del ingeniero militar que en el último tercio del siglo XVII dejó su huella y su saber no sólo en las fortalezas de Luxemburgo, sino incluso en la configuración de la Plaza de Armas.

Precisamente, de la Plaza de Armas parte la Avenue Monterey. La evocación española es evidente, puesto que esta larga vía está dedicada al que fuera Gobernador General de los Países Bajos entre 1667 y1675, por su nombre real Don Juan Domingo de Zuñiga y Fonseca, Conde de Monterrey.

Desde este racimo de calles hasta las casamatas tan del gusto de los turistas (unos 100.000 las visitan cada año podemos, y debemos, dejarnos llevar por la capital de este país. 

Así las cosas, respetuosos con la democracia parlamentaria y con el poder civil y religioso de este Gran Ducado, acerquémonos a sus edificios más característicos: el Palacio Gran Ducal, junto a la Cámara de los Diputados. Por allí nos encontraremos a los soldados de guardia, un par de ellos, que forman parte de un ejército minúsculo. La fuerza de Luxemburgo es desde hace un siglo otra, bastante alejada de la capacidad de disuasión de las armas. 

El Palacio Gran Ducal tiene su origen en el siglo XVI, inspirado en su estilo en el renacimiento español en su mestizaje con la arquitectura civil de Flandes. Lo que vemos fue levantado entre 1572 y 1573 por Pierre Ernest de Mansfeld, Gobernador del Ducado de Luxemburgo bajo la Corona española.

De este Mansfeld volveremos a saber a los pocos metros, al llegar a la Catedral de Notre Dame, un templo que tiene su origen en una iglesia de los jesuitas, como parte de lo que fue ambicioso colegio de esta orden erigido en los comienzos del siglo XVII, lo que explica algunos apuntes góticos con otros puramente renacentistas. A este viajero, lo que más le reconforta es comprobar que a día de hoy, junto al olor a incienso está también el aroma al papel de los libros, puesto que la Biblioteca Nacional se encuentra pared con pared junto a la Catedral.

A partir de ahí ya podemos buscar las casamatas de la Pétrusse, que fueron construidas por los ingenieros españoles hacia 1644, como parte de la fortificación de la ciudad. En esos planes también se incluyó el bastión defensivo del Beck, en lo que ahora es la plaza de la Constitución. Precisamente aquí se alza el muy característico monumento a los caídos y se tienen una magníficas vistas del Puente Adolfo, así como de la otra ribera del Pétrusse, dentro de un paisaje boscoso que sorprende por más que lo mires.

Actualmente las casamatas están consideradas como Patrimonio Mundial por la UNESCO. El aspecto general que ahora observamos es más la consecuencia de los trabajos de los austríacos a partir de comienzos del XVIII que el de su orígenes. 

Entre medias, nos habrá quedado un agradable paseo y muchos destellos para paladear:

...una ciudad capaz de dedicarle un museo a la Banca...

...un centro histórico en medio de una feraz vegetación, que no deja de sorprenderte y relajarte a partes iguales...

...la naturalidad con que te chocas con un ministerio a pie de calle, entre macizos de flores, como si fuese otra casa más, de las muchas bien cuidadas que te encuentras...

...y casas particulares como salidas de un cuento de hadas...

... y tantas y tantas imágenes que es mejor repasar en nuestra galería gráfica, a pantalla completa y sin prisas.

Con las mismas pocas prisas con que el viajero anda por la historia y el presente de esta ciudad de Luxemburgo, un resquicio español en medio de Europa. Está ahí, a dos horas de avión desde la vieja España.
 

smiley La forma más inteligente de informarse de todos los detalles y sugerencias antes de visitar Luxemburgo es acudir a la web de la Oficina de Turismo de Luxemburgo, completa y accesible en  www.visitluxembourg.com


Oficina de Turismo de la ciudad de Luxemburgo: Plaza Guillaume II. Email: touristinfo@lcto.lu  Web: www.lcto.lu

Aparcar en la ciudad: Hay 3.094 plazas en parkings del centro; el más grande, con un millar, es el de Glacis. En www.vdl.lu puedes consultar en tiempo real el número de plazas libres en cada uno de los ocho aparcamientos existentes.

Info-Box: 20-22 rue des Bains (Para información y venta de títulos de transporte) Email: autobus@vdl.lu

 
Agradecemos la colaboración prestada por la
Oficina de Turismo de Luxemburgo
para la realización de esta serie de reportajes



Nuestros reportajes sobre Luxemburgo


• Ya publicados:
Luxemburgo: un pequeño país con dos banderas
Comer, beber y vivir en Luxemburgo

• De próxima aparición:
- Vianden
- Echternacht
- Beaufort
- Naturaleza de Luxemburgo
 
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