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Comer, beber y vivir en Luxemburgo
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Augusto González para La Crónic@ e Ideas para Viajar  -    Actualizado 6 julio 2018 08:54

Marcar itinerarios al viajero es robarle no sólo la libertad sino el placer de descubrirlos por sí mismo. Eso es de aplicación también para el momento de sentarse a una mesa para comer, beber y vivir. Lo hacemos tres veces al día, más por necesidad que por costumbre. Pero ojalá todas las necesidades y todas las costumbres fueran tan reconfortantes.

Si lo tuyo es el foklore gastronómico, apúntate palabras como kuddelfleck (callos de vaca rebozados) o el judd mat gaardebounen, que viene a ser parte del cuello del cerdo con judías.  Hasta ahí, lo tópico. ¿Pero quién se conformaría en un viaje a Madrid con una dieta sólo a base de cocido de "La Bola" si puede acudir a cualquiera de los cientos de restaurantes que innovan, con precios para casi todos los bolsillos? Pues algo parecido es lo que le puede ocurrir al viajero en Luxemburgo.

Alternativas hay para todos los gustos, necesidades y posibilidades. 

Puedes abalanzarte en alguno de los muchos Oberweis y señalar con el dedo lo que más te guste. Puedes turistear a placer en la Plaza de Armas o tirar de pizza, según te pida el cuerpo y la economía. Puestos a ponernos generosos con nosotoros mismos, encontrarás allá y acullá lugares de moda... a su precio.

Una buena referencia, sobre todo en verano y en su terraza, es "Um plateau", que se define como "bar oú manger" (bar donde comer) y que mantiene el aire cool con el que abrió hace unos años. Contrariamente a lo que algunos hayan podido comentar en el inevitable Tripadvisor, sí hay opciones vegeterianas. Y también un surtido de ibéricos que te dejará el cuerpo como nuevo.

Puestos a recomendar, entre original y de confianza está "Ca(fe)sino", que ocupa la planta principal de, precisamente, eso: el antiguo casino de la ciudad. No hubo aquí nunca ruletas ni mesas para el bacarrá, sino un lugar para que la burguesía local hiciera sus negocios, al estilo de tantas ciudades y poblachones en España. Ahora, lo que encuentras no son veladores sino una gran "table d'hotê", que es como aquí llaman a eso que es tan habitual en las feiras gallegas: compartir mesa con otros comensales, aunque con sillas individuales y no con banco corrido. Del antiguo casino quedan restos y estética. Más allá del vestíbulo, puedes acceder a un curioso museo de arte moderno del que recomendamos, más que sus salas, el maravilloso catálogo que ilustra su actividad para niños y familias, impreso a dos tintas y con un fantástico ejercicio de diseño gráfico... gratis, además.

Cuando lo que toca es beber, la cerveza es el primer recurso para muchos. Bueno está que así sea, sobre todo en este cruce de caminos. Advertir, no obstante, que la cercana Valonia ofrece más variedad y calidad en lo de combinar lúpulo y agua con cebada o trigo. Entre lo habitual, la Diekirch es omnipresente, como también la Bofferding, cervezas ligeras y que se arriesgan a pasar sin demasiada gloria por el paladar. Siempre queda el recurso de pedir una Leffe de la no muy lejana Dinant...

El viajero prudente no se irá de Luxemburgo sin probar su vino. Especialmente, cualquiera de sus blancos. Aquí no caben sorpresas, porque casi todos son de buena calidad y casi todos, también, caros. Puestos a tener dilemas, habrá que decidir entre Pinord Noir o Pinord Gris. Déjese llevar.

Ver vivir en Luxemburgo
Ceñirlo todo a la comida sería una necedad, además de un dispendio bastante insoportable deambulando por el país con mayor renta per capita del mundo. Por andar no cobran y tiene sus recompensas:

• Un peculiar sentido del ecologismo urbano. En España, si vemos un rincón de una ciudad con matojos casi selváticos, bramaremos en arameo contra el alcalde y su equipo. Aquí no, porque es premeditado. Lo de la "vegetación diferenciada" incluye adaptar el mantenimiento, o la falta de él, a las diferentes zonas, evitando herbicidas y utilizando plantas autóctonas. El resultado salta a la vista.

• Poderío femenino. La gran duquesa Charlotte tiene su estatua y méritos para tenerla. Carlota Aldegonde Elisa María Guillermina murio en 1985, a los 89 años, y el cariño que despertó se mantiene. Ella no fue la primera mujer en acceder al cargo, pues ya lo había sido su hermana tras abolirse hace ya más de un siglo cualquier restricción al respecto por razón de sexo. Adelaida soportó poco el poder, apenas unos años hasta retirarse a un convento. Así, Charlotte vivió al frente de su país desde 1919 no sólo una constante expansión económica (primero, industrial; luego, financiera) sino también la ocupación alemana, la liberación y la consolidación internacional de su país. Curiosamente, en ella misma se representa también el particular vínculo entre Luxemburgo y los portueses, siendo como era hija de María Ana de Braganza, de la casa real lusa.

• Españoles bien mirados. Lo preguntes en francés, inglés o incluso en español, no hay forma de encontrar un interlocutor que tuerza el gesto cuando se le requiere opinión sobre la imagen que dejaron por aquí los españoles. Fue más de un siglo, sí, pero hace tanto que la animadversión latente se ha quedado más para criticar, sotto voce, a los holandeses o a los alemanes. Casi cosas de familia, en muchos casos.

• Un país católico, crecientemente agnóstico, muy poco musulmán. Es uno de los grandes misterios para el resto de los europeos que se dejan caer por Luxemburgo: la escasísima presencia de población musulmana. Puestos a buscar aparecen más hiyads en los periódicos, ilustrando algún curso de Cáritas para inmigrantes, que por calles o plazas. Preguntas y la respuesta se repite siempre idéntica: "Somos un país mayoritariamente católico". Bélgica, Francia, Austria o España podrían decir lo mismo, aunque con circunstancias diferentes.

 

CLAVES PARA VISITAR LA CIUDAD DE LUXEMBURGO


Tanto si está sólo de paso, o si duda entre quedarse un día o dos, o incluso si ya tiene claro que la ciudad de Luxemburgo es su primera etapa para conocer este pequeño país, lo que sigue a continuación puede serle de utilidad:

Luxemburgo es la capital del único Gran Ducado del mundo. Fue fundada en el año 963, aprovechando el imponente promontorio sobre el que se construyeron las primeras construcciones hasta convertirlo en una fortaleza militar inexpugnable, aunque disputada por las potencias europeas durante siglos. En el siglo XVII, en los años de dominio español, se construyeron las "casamatas", que hoy son una de sus principales atracciones turísticas, una red de 23 kilómetros de galerías excavadas en la roca. Tanto la fortaleza como la Ciudad Vieja son Patrimonio mundial de la UNESCO desde 1994.

El Palacio Gran Ducal sorprende con una bella fachada al estilo del Renacimiento flamenco, del siglo XVI. (El interior se abre para las vistas durante el verano exclusivamente).

La catedral de Notre-Dame, combina partes del siglo XVI y de su última restauración, del siglo pasado.

Ciudad natal de Robert Schuman, uno de los padres de la actual Europa política, alardea hoy de contar con una población integrada por 170 nacionalidades diferentes. Es una de las tres capitales administrativas de la Unión Europea, junto con Bruselas y Estrasburgo. Alberga importantes organismo comunitarios: el Secretariado General del Parlamento Europeo, el Banco Europeo de Inversiones, la Corte de Justicia y el Tribunal de Cuentas Europeo.

La ciudad está salpicada de edficios de mucho interés: además del Palacio Gran Ducal, el Círculo de la Ciudad (en la Plaza de Armas), el Puente Adolphe, las Tres Torres, la abadía de Neimënster...

Hay varios museos de visita recomendable: el Musée d'Histoire de la Ville de Luxembourg, el Musée National d'Histoire et d'Art (atentos a los mosaicos romanos) más  el ya mencionado Casino Luxembourg - Forum d'Art Contemporain. El Musée d'Art moderne Grand-Duc Jean MUDAM, del arquitecto chinoamericano Ieoh Ming Pei (el de la pirámide del Louvre) se adapta al entorno del Fort Thüngen, en la parte más nueva e innovadora de la ciudad.

La Philharmonie, en la explanada de Kirchberg, impresiona por sus formas y los entendidos en arquitectura disfrutarán comprobando su estructura interna. Un alarde.

El valle de de la Pétrusse y los miradores que se asoman desde el camino de la Corniche son la mayor y más gozosa obligación para el turista o el viajero, con o sin cámara de fotos, andando con prisas o dejándose llevar. Para descubrirlo todo, quizá nada mejor que seguir el circuito"Wenzel" con el que recorrerás, según te prometen y cumplen, "1.000 años de historia en 100 minutos".

Además de a pie, puedes moverte fácilmente en transporte urbano. El sistema Hop on Hop off permite subir y bajar en cualquier parada. La tarjeta Luxembourg-Card es también recomendable.

smiley La forma más inteligente de informarse de todos los detalles y sugerencias antes de visitar Luxemburgo es acudir a la web de la Oficina de Turismo de Luxemburgo, completa y accesible en  www.visitluxembourg.com


Oficina de Turismo de la ciudad de Luxemburgo: Plaza Guillaume II. Email: touristinfo@lcto.lu  Web: www.lcto.lu

Aparcar en la ciudad: Hay 3.094 plazas en parkings del centro; el más grande, con un millar, es el de Glacis. En www.vdl.lu puedes consultar en tiempo real el número de plazas libres en cada uno de los ocho aparcamientos existentes.

Info-Box: 20-22 rue des Bains (Para información y venta de títulos de transporte) Email: autobus@vdl.lu


Agradecemos la colaboración prestada por la
Oficina de Turismo de Luxemburgo
para la realización de esta serie de reportajes



Nuestros reportajes sobre Luxemburgo


• Ya publicados:
Luxemburgo: un pequeño país con dos banderas
Comer, beber y vivir en Luxemburgo

• De próxima aparición:
- Vianden
- Echternacht
- Beaufort
- Naturaleza de Luxemburgo
 
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